La Hermandad del Santísimo Nombre de Jesús y Nuestra Señora de la Esperanza impulsa y coordina, desde el Convento de los Padres Dominicos de Santo Domingo, el proceso de beatificación de Fray Pedro de Córdoba, O.P., figura clave de la primera evangelización del Caribe y maestro espiritual de Bartolomé de las Casas.
Este proceso no es una iniciativa improvisada ni meramente devocional. Se fundamenta en un trabajo histórico, teológico y documental riguroso, desarrollado durante varios años, conforme a los criterios establecidos por la Iglesia para las causas de los santos y bajo el respeto absoluto a la verdad histórica.
El expediente en elaboración reúne:
Nuestro objetivo es presentar ante la autoridad eclesiástica competente un dossier sólido, transparente y científicamente fundamentado, que permita discernir con libertad y responsabilidad la apertura oficial de la causa de beatificación.
Quien visite esta página encontrará, por tanto, no solo información sobre Fray Pedro de Córdoba, sino también el testimonio de un trabajo serio y comprometido con la Iglesia, la historia y la verdad. Este proceso quiere ser, ante todo, un servicio: a la memoria histórica, a la conciencia cristiana y a la actualidad del mensaje evangélico que Fray Pedro encarnó con radicalidad y coherencia.
El camino hacia la beatificación sigue un itinerario canónico preciso, establecido por la Iglesia para garantizar el rigor histórico, teológico y jurídico del discernimiento. Las fases del proceso son las siguientes:
Es la etapa actualmente en curso.
Comprende la investigación exhaustiva de la vida, obra, escritos, contexto histórico y fama de santidad del Siervo de Dios.
Incluye:
Esta fase tiene como finalidad demostrar que la causa es seria, fundada y oportuna.
Una vez concluida la fase previa, la Hermandad presenta formalmente la petición de apertura de la causa ante el Arzobispado competente, acompañada del expediente completo.
Si la autoridad eclesiástica lo estima oportuno, se concede el nihil obstat, autorizando el inicio oficial del proceso.
Desde este momento, Fray Pedro de Córdoba recibe el título de Siervo de Dios.
Se constituye un tribunal eclesiástico que:
Al finalizar, se clausura la fase diocesana y toda la documentación se remite a la Santa Sede.
El Dicasterio para las Causas de los Santos estudia el material recibido y elabora la Positio, documento oficial que sintetiza la vida, virtudes y fama de santidad del Siervo de Dios.
Si se reconoce que vivió las virtudes cristianas en grado heroico, el Papa autoriza el decreto correspondiente y se le declara Venerable.
Para la beatificación se requiere normalmente la aprobación de un milagro, atribuido a la intercesión del Venerable, ocurrido después de su muerte y debidamente probado.
Con la aprobación pontificia, el Venerable es proclamado Beato, permitiéndose su culto público limitado.
Un segundo milagro, posterior a la beatificación, abre el camino a la canonización, por la cual el Beato es declarado Santo y propuesto como modelo universal para toda la Iglesia.