La Hermandad del Santísimo Nombre de Jesús y Nuestra Señora de la Esperanza, fiel a su vocación cristiana y a los valores del Evangelio, concibe la obra social como una expresión concreta de la caridad y la justicia. No basta con rendir culto a nuestros Sagrados Titulares; es necesario también salir al encuentro del otro, especialmente del que sufre, del que espera, del que calla.
Inspirados por la figura de Fray Pedro de Córdoba, defensor de los más vulnerables en los albores de nuestra historia, y por el ejemplo de tantos frailes dominicos que consagraron su vida al servicio de los pobres, nuestra Hermandad asume como parte esencial de su identidad el compromiso con la promoción humana, la educación, la cultura y la dignidad de las personas.
Desde su fundación, la Hermandad ha canalizado esfuerzos solidarios hacia las siguientes áreas:
Colaboramos con comedores, centros comunitarios y parroquias de escasos recursos, especialmente en el entorno de la Ciudad Colonial, llevando alimentos, ropa y asistencia básica a quienes más lo necesitan. Promovemos espacios de escucha, oración, catequesis y reflexión, convencidos de que el consuelo espiritual también es una forma de caridad, especialmente para ancianos, enfermos y personas solas.
Impulsamos becas y talleres formativos en arte, patrimonio, historia y valores humanos, especialmente para jóvenes en riesgo de exclusión, como forma de abrir caminos de esperanza y realización personal.
La Hermandad colabora activamente en iniciativas de restauración del patrimonio religioso y cultural, como medio de generar empleo, conservar la memoria colectiva y hacer del arte una herramienta de transformación social.
Todo lo que hacemos, lo hacemos en nombre de Jesús y bajo el amparo de Nuestra Señora de la Esperanza, con el deseo de que cada gesto solidario sea también una proclamación silenciosa del Evangelio. Invitamos a todos los hermanos, devotos y personas de buena voluntad a sumarse a esta misión de amor, servicio y presencia cristiana en el mundo.
"Lo que hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis"
(Mateo 25, 40)
"Ningún niño sin juguete, ningún niño sin Esperanza"